Castello - Cagliari

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Castello - Cagliari

 

Castello visto da Monte Urpinu

Perdiendose por las calles del Castello se tiene esa sensación de familiaridad que se advierte cuando nos encontramos en una ciudad del Mediterráneo: callejones estrictos, escorzos sobre el mar, escaleras, peldaños, escaleritas, plazitas, edificios de colores cálidos a lado de paredes que necesitan una restauración, y en fin la “fatiga” urbano-excursionística premiada por grandes terrazas sobre el mar y sobre la ciudad.

Vicolo a Castello, Cagliari


Y en efecto observarla desde el alto de sus torres y de sus bastiones es quizás la mejor manera para entender la complejidad de una ciudad como Cagliari, en sus enredos entre antiguo y moderno y entre naturaleza e industrialización.
Un óptimo punto de observación es sin duda el Bastión de Saint Remy, un jardín-mirador que desde el vertiente meridional de la aldea fortificada se abre sobre el resto de la ciudad con grandes terrazas y con una doble escalinada que se asoma sobre Piazza della Costituzione. Es un lugar muy animado, gracias también a los Caffé que hospeda y a las numerosas manifestaciones culturales organizadas en el paseo cubierto que sale desde la escalinada. El mercadillo de las pulgas que tradicionalmente se desenvolvía todos los domingos ahora se ha mudado en Piazza Trento manteniendo sin embargo la misma frecuencia.
Otro punto panorámico que merece su “escalada” es la Torre del Elefante (Piazza San Giuseppe – Via Santa Croce; horario veraniego: 9.00 – 13.00/15.30 – 19.30; horario invernal: 9.00 – 16.30; cerrado el Lunes), antiguo baluarte defensivo de los pisanos contras las incursiones genovesas y morescas y también una de las puertas principales del Castello.

Bastione a Castello, Cagliari

Siempre en el interior de las murallas del Castello se encuentra la Catedral, una especie de enciclopedia marmórea que encierra setecientos años de memoria histórico-arquitectónica de la ciudad: el estilo es románico pisano (como aquello de muchas iglesias sardas construídas en el Doscientos), a la que se ha superpuesto en el Seiscientos y en el Setecientos el barroco, mientras la fachada “en estilo” se remonta al 1933.

La Cattedrale di Cagliari

 

Nada más afuera del cerco murario, bajo la Torre de San Pancrazio, la segunda puerta de entrada al Castello, surge la Ciudadela de los Museos, fruto de la obra de recuperación con fines museales y expositivos del antiguo Arsenal regio: las viejas estructuras militares pisanas, aragonesas, españolas y sabaudas hospedan hoy el Museo Arqueológico Nacional, la Pinacoteca Nacional, el Museo de Arte siamés y el Museo de Cera.

Para llegar al Castello conviene aprovechar de los medios de transporte públicos, que paran largo el perímetro de las murallas o atraviesan el barrio, como la línea 7 (paradas de Piazza Indipendenza y de Via Lamarmora) y 8 (parada de Viale Buon Cammino); el Bastión es alcanzable con las líneas 6, 7 y 10 (parada de Piazza Costituzione); quien no quisiera o no pudiera dejar el coche en casa, puede aparcar en Viale Buoncammino, que tiene un hermosísimo Mirador, y acceder al Castello desde el lato norte, o en viale Regina Elena y subir por el lato sur por la escalinada del Bastión Saint Remy o sirviéndose del ascensor.